Serpiente Tigre

La serpiente tigre (Elàpido Australiano) vive en  Australia, y debe su nombre a los colores que tiene. Aunque su variedad cromática es variada, y dependen de las subespecies, lo normal es que presenten rayas como las de los tigres.

No son serpientes grandes, ya que miden alrededor de dos metros. Lo que las hace peligrosas no es su tamaño, como en el caso de las serpientes constrictoras, sino el veneno, que es mortal para los humanos.

La serpiente tigre usa el veneno para matar a sus presas, pero también lo usa para defenderse, aunque lo cierto es que si se ven en una situación en la que creen que están amenazadas, su comportamiento normal es la huida.

Su hábitat está lejos de los núcleos urbanos, ya que viven sobre todo en las zonas más húmedas, lo que incluye las zonas costeras. Allí hay una gran cantidad de ranas, que son sus presas favoritas.

serpiente tigre

El veneno de la serpiente tigre

Como la mayor parte de las serpientes venenosas, el veneno de la serpiente tigre es neurotóxico.  Hay un antídoto muy eficaz, y si tras la mordedura no se suministra  la mitad de las personas que han sufrido la mordedura morirán.

Los síntomas comienzan con dolores en la extremidades, sudoración, y muy pronto empiezan los problemas más serios, como las dificultades para respirar, a la que siguen la parálisis de todos los músculos del cuerpo.

¿Qué hacer si una serpiente tigre nos muerde?

Lo más importante ante la mordedura de una serpiente tigre es impedir que el veneno llegue al sistema linfático. Por eso, hay que aplicar vendajes compresivos alrededor de la zona en la que la serpiente ha clavado sus colmillos.

El objetivo es que el veneno no se mueva, y por eso la venda se tiene que extender hasta la axila o la ingle, dependiendo en qué extremidad haya mordido la serpiente, pues en esas dos zonas del cuerpo está el sistema linfático.

Con este tratamiento  y sobre todo con el antídoto, la posibilidad de morir es casi nula, algo que no pasaba cuando no había suero para la mordedura, tiempos no demasiado lejanos en que la mortandad era altísima.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *